Sí, aunque parezca una locura comer carne contamina más que conducir, ya que los recursos que se necesitan para producir tanta carne afecta al medio ambiente.

¿Sabías que comer carne contamina más que conducir?

El consumo de carne

Para entender esto afirmación que parece una locura, miremos los datos; comer carne dos días a la semana equivale a casi 300 km de emisiones de un coche diésel mediano, y teniendo en cuenta que se consume alrededor de 317 millones de toneladas de carne anualmente, este dato es preocupante, ya que le consumo va en crecimiento cada año. Según el tipo de carne, el país que registra el mayor consumo por persona son; de carne de ave es Kuwait con 97.5 kilogramos; de carne de res, Argentina con 54.1; de carne de cerdo, Austria con 65.6, y de carne de ovino y caprino, Mongolia con 49.3 kilos.

Producir un kilo de carne consume 16 toneladas de agua

Hoy en día nos da más miedo que se acabe el petróleo que el que no tengamos agua potable. El hombre existe desde hace millones de años antes de que supiésemos que el petróleo existía, pero sin agua no habría vida, así de simple, imaginaos por un momento un día cualquiera en el que no pudierais utilizar agua para nada, sería imposible .

Para producir un kilo de carne de vacuno, es necesario gastar 16.000 litros de agua. Si seguimos el consejo médico de beber al menos un litro de agua al día, tardaríamos 16.000 días de nuestra vida en consumirlos. Es decir, ocho hamburguesas (suponiendo que estuviesen hechas de carne de vaca) equivaldrían al agua que consumiríamos a lo largo de casi 44 años de nuestra vida.

Según el informe de FAO, el sector ganadero es el responsable del 9 % del CO2 procedente de la actividades humanas, pero produce un porcentaje mucho más elevado de los gases de efecto invernadero más perjudiciales. Genera el 65 % del oxido nitroso de origen humano, que tiene 296 veces el Potencial de Calentamiento Global (GWP, por sus siglas en inglés) del CO2. La mayor parte de este gas procede del estiércol.

También es responsable del 37 % de todo el metano producido por la actividad humana (23 veces más perjudicial que el CO2), que se origina en su mayor parte en el sistema digestivo de los rumiantes, y del 64 % del amoniaco, que contribuye de forma significativa a la lluvia ácida.

También otro impacto de la ganadería en uno de los pulmones más importantes del planeta. Nada menos que el 70 % de los bosques que han desaparecido en el Amazonas se dedican a pasto para el ganado, dato a tener en cuenta.

Comparación del impacto climático de consumir carne con las de conducir.

Todos hemos escuchado el «chiste» de los pedos de las vacas, pero es una triste realidad que la ganadería masiva es un verdadero atentado ecológico. Las emisiones contaminantes y de efecto invernadero de esta industria son mayor que las del automóvil y el transporte, que tampoco se quedan exentos de culpa en el problema del calentamiento global, ni mucho menos.

En contra de lo que podamos pensar, no es el hombre ni su actividad industrial quien produce la mayoría de las emisiones de CO2 en nuestro planeta. Es la propia Naturaleza quien; mediante, erupciones volcánicas, procesos químicos etc, produce la mayor parte del CO2.

El CO2 es un gas necesario para la vida y la Tierra es un ser vivo en el que unos procesos compensan otros.  Gracias a ello nuestro planeta es como lo conocemos. Nosotros, con nuestro desarrollo, hemos provocado un desequilibrio y eso es lo que está provocando cambios climáticos. Podríamos decir que se cumple una ley básica de la física que se puede extrapolar a casi todos los ámbitos de nuestro día a día: toda acción trae consigo una reacción, y en este caso algo como la sobre explotación de la industria ganadera provoca este desequilibrio en el planeta.

¿Que dicen los expertos?

Los expertos en cambio climático de la ONU han alertado de las consecuencias nocivas del consumo excesivo de carne, pero ya en 2006 un informe de la FAO señalo que el impacto negativo de las explotaciones ganaderas.

Alcanzar los objetivos marcados en los Acuerdos de París para frenar el calentamiento global será muy difícil, si antes no se produce un cambio drástico en el uso del suelo, y en los hábitos de consumo de alimentos. Esta es una de las principales conclusiones que se sacan del informe presentado por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Soluciones que nos ofrece la ONU Y EL IPCC

El documento, que también dice que las dietas basadas en alimentos de origen vegetal son positivas para la conservación del ecosistema, esto fuerza a los gobiernos  a poner en marcha “políticas que reduzcan el despilfarro de comida e influyan en la elección de determinadas opciones alimentarias”. Hans-Otto Pörtner, presidente del grupo de trabajo del IPCC afirmo que; “Sería realmente beneficioso, tanto para el clima como para la salud humana, que la gente de muchos países desarrollados consumiera menos carne, y que la política creara incentivos apropiados a tal efecto”.